Principio

Este blog iba a comenzar con una justificación de su nombre. Un nombre que era una provocación hacia un profesor que se quejaba de que solo podía evaluar a "desconocidos". Y una declaración de intenciones frente a un modo de evaluar que me obligaba a hacerme un blog para que dejara de ser un desconocido. 

Ya no es necesario esta justificación porque ya no estoy en esa asignatura. Y por lo tanto, ya no tengo que defender mi anonimato frente a una mirada que intentaba definirme según la originalidad o el arte expuesto en unas entradas. Mi nombre sigue oculto en una maraña de identidades que serán olvidadas conforme se vaya gastando el dinero de las exorbitadas matrículas de máster, y mi fracaso no será más que otro más dentro de la marea de voces tristes que un día quisieron elevarse y solo pudieron ser el coro necesario para dar una audiencia a profesores mediocres y compañía a los elegidos para sustituirles. Sin embargo, algo me hace volver a tener la necesidad de gritar. La necesidad de alzar gritos en este mundo que nos condena a la hiperproductividad y nos construye como sujetos solitarios. ¿Gritos de dolor? Puede. Pero ante todo, gritos para otros. Porque ya tuve otros blogs, pero eran más privados, más incomprensibles. Ahora vuelvo a ser un yo (un yo lejano, irreductible a la mirada de tí, lector, que mirando pretendes definirme) pero que quiere gritar a un mundo que me destruye y que, por unos últimos meses más, aún me deja existir en su seno cruel, pero fértil. Bienvenidos a mi blog, amigos. Aún queda tiempo para unas palabras más. 

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